¡tres a Italia y España!
Ángela y Nicolás se miran, no saben si poner morritos o sacar la lengua, a Nicolás le entran ganas de echar un órdago, pero Ángela se da cuenta y le atiza una patada bajo la mesa.
Mientras, el dueño de la taberna no para de poner cañas y frotarse las manos ¡el negocio va viento en popa!
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