Desde que los primeros seres humanos se irguieron impelidos por la curiosidad de comprobar qué había más allá de su horizonte, hace millones de años, no ha dejado de crecer nuestra capacidad de imaginar. Aquello supuso una revolución para toda la especie; formuló una abstracción, ideó y fue en su busca, introduciendo una dinámica que modificó las espectativas humanas. Así hemos inventado el mundo, nombrándolo. www.montsearbelojosebafranco.com
lunes, 14 de enero de 2008
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